abuso sexual

Reflexiones en torno al Abuso Sexual Infantil

Los medios de comunicación y los acontecimientos de los últimos meses han puesto en relieve una realidad que ha estado presente desde siempre en nuestro país pero de manera silenciada: el abuso sexual infantil.

Esta realidad tiene un carácter tan doloroso y difícil que muchas veces negamos su existencia o creemos que ésta se encuentra ajena a nuestra realidad. Sin embargo, los acontecimientos actuales nos llevan a ver la importancia de estar alerta, y a recordar que entre un 70% y un 80% de los abusos sexuales infantiles son realizados por un familiar o un conocido cercano a la familia, no afectando sólo a los niños menores sino que también a niños en edad escolar y a adolescentes.

Según la psicóloga Josefina Martínez[i] se habla de abuso sexual infantil cuando se dan tres factores. El primero, es involucrar a cualquier niño en actividades sexuales de cualquier tipo, que pueden ir desde el exhibicionismo y voyeurismo, hasta la penetración. En segundo lugar se encuentra la diferencia de poder en la relación, donde el abusador ejerce control sobre la víctima. Y el tercer factor, se encontraría en las acciones coercitivas ejercidas por el abusador para silenciar y atrapar a la víctima como la seducción, la manipulación y la amenaza. Esto, según la autora, imposibilita a la víctima a decir que no, lo que la puede llevar a sentirse culpable por no ser capaz de detener la situación.

Es importante reflexionar que siendo una dinámica que sucede en el silencio, el secreto y la coerción, la función de los terceros es fundamental (familia, escuela, conocidos, etc.). Éstos pueden perpetuar una dinámica abusiva: no queriendo ver lo que sucede como defensa frente a lo difícil que es esta situación; por temor frente al abusador, o por miedo a perder la estabilidad y equilibrio del sistema. Pero también pueden ayudar a la divulgación de esta situación, siendo figuras fundamentales para que se detenga esta dinámica en tanto los niños y jóvenes se encuentran atrapados frente al abusador.

Si bien no hay un indicador sine qua non de que se está produciendo un abuso sexual, existen ciertos sugerentes que nos hablan de que algo no anda bien en los niños y éstos nos deben poner en alerta para descubrir la causa de su malestar. Éstos tienen relación con: cambios abruptos a nivel emocional, físico, cognitivo (de aprendizaje) y conductual sin explicación aparente; enuresis o encopresis secundaria; conductas erotizadas no propias de la edad; trastornos en la alimentación; y/o cautela o rechazo frente al contacto con adultos inesperadamente, o a algún adulto en particular.

Ahora bien, si la sospecha es confirmada y nos vemos enfrentados al difícil escenario de la develación de un abuso sexual infantil, debemos tomar ciertas medidas que protejan al niño emocional y físicamente. En primer lugar, debemos creerle al niño por sobre todo, ya que divulgar un abuso es tremendamente difícil. Según lo descrito por la psicóloga Josefina Martínez, la edad promedio para divulgar una situación abusiva es de 25 años. Esto, plantea la psicóloga, tiene relación con que es en la adultez cuando la persona tiene certeza de que el abusador ya no tiene poder sobre él/ella, o porque a esta edad pueden reconocerse como víctimas y no como culpables del abuso sexual. A la vez, sólo el 5% de las denuncias emitidas en estas situaciones son falsas.

Junto con mostrarle al niño que le creemos, debemos guardar la calma al escucharlo para transmitir tranquilidad. Reflejarle que él/ella no es culpable de lo sucedido y reforzar la confianza es fundamental, ya que facilita el entregarle un espacio para que pueda seguir confiando a futuro. Debemos respetar sus ritmos y espacios, sin presionar para encontrar detalles de la situación vivida, ya que esto puede ser re-traumatizante para el niño. Finalmente, y de manera indispensable, debemos preocuparnos de resguardar inmediatamente la seguridad de la víctima, para detener el abuso, y consultar a un profesional que oriente el trabajo con el niño (psicólogo(a) o psiquiatra).

Como familia podemos tomar medidas preventivas que nos permitan disminuir las posibilidades de riesgo. Para esto los adultos somos figuras fundamentales como responsables de los niños y adolescentes. La psicóloga Josefina Martínez plantea la importancia de que los padres y educadores puedan conversar con niños y adolescentes sobre la sexualidad, según su etapa evolutiva, dejando de ser el desarrollo sexual un tema tabú. A su vez, transmitir sentimientos de seguridad y confianza abriendo espacios de diálogo y escucha es importante. Enfatizar en los niños la necesidad de divulgar las situaciones abusivas, más que decir que no adquiere mucha relevancia ya que cargarlos con la responsabilidad de decir que no frente a una situación abusiva es perder de vista la dinámica del abuso sexual. Los programas de prevención y los padres muchas veces suelen poner énfasis en que los niños detengan a aquellos que deseen tocarlos de manera indebida, diciéndoles que no. Sin embargo, este mandato es imposible de cumplir, dada la asimetría de poder de la relación abusiva, y la cercanía afectiva que existe respecto del abusador (tanto del niño como de su familia), dejando al niño atrapado en la relación.

Esta prevención debe ir acompañada de la promoción de ciertas conductas al interior de la familia. Se hace fundamental fomentar el buen trato en las relaciones, para que el abuso de poder en cualquier expresión quede invalidado, pudiendo permitir al niño y su familia estar más atentos a este tipo de expresiones, por ser discordantes con el ambiente familiar acostumbrado. A su vez, el desarrollo de la empatía y el reconocimiento de las expresiones corporales y emocionales, facilita a los niños y su familia a estar alerta frente a cualquier cambio que se produzca en el niño.

La situación vivida a nivel país frente al abuso sexual infantil nos da la posibilidad como familias y colegios de realizar movimientos que rechacen las expresiones de poder de todo tipo y promuevan el buen trato, para así disminuir las posibilidades de que se de el abuso sexual infantil en nuestra sociedad.

 

María de la Luz Martínez

Agosto 2012

 

Referencias:

–          Martínez, J., (2000), Prevención del Abuso Sexual Infantil: Análisis Crítico de los Programas Educativos. Psyke, Vol.9.

–          Programa de Educación para la no violencia. Manual de Detección y Primer Apoyo del Centro de Buen Trato.

–          Martínez, J., (2012), Cátedra “La Escuela responde: prevención y crisis en las escuelas frente al abuso sexual infantil”. Corporación Mentesana.

 


[i] Psicóloga del Centro de Estudios y Promoción del Buen Trato

 

 

 


ago 15, 2012 | Categorías: Artículos, Novedades | Comentarios: No hay comentarios

 


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