adolescentes

Adolescencia

La adolescencia ha sido descrita como el período de transición entre la niñez y la adultez. Ésta comprende el período que transcurre entre los 10 y los 20 años aproximadamente, dividiéndose a su vez en subetapas como la prepubertad, la pubertad y la adolescencia propiamente tal. Es un período que implica cambios significativos en el ámbito social, biológico, físico y emocional, donde la tarea central es la búsqueda de la identidad.
A pesar de que se ha descrito una edad determinada para el fin de la adolescencia, lo que realmente marca el hito de término es el logro de ciertas tareas como la identidad, es decir que el joven logre un sentido coherente de quién es, la intimidad o la capacidad de mantener relaciones maduras tanto con sus pares como con parejas, la integridad, es decir, un sentido claro de los valores que serán relevantes para su vida y la independencia, lo que se verá reflejado en la capacidad para tomar decisiones sin depender de la familia, asumir funciones y responsabilidades adultas. Es un proceso complejo que implica elaborar el duelo por lo que se dejará de ser y asumir los desafíos de la adultez.
En la adolescencia los intereses comienzan a cambiar, los amigos se transforman en un eje central de la vida y la relación con los padres se dificulta, ya que el hijo, en su lucha por definir su propia identidad, comienza a cuestionar los planteamientos de los padres. En este sentido, es una etapa que no sólo es difícil para quien la vive, sino también para sus padres quienes deben elaborar también el duelo de su hijo-niño y asumir la llegada del hijo-adolescente. Es importante considerar también que la adolescencia de los hijos coincide muchas veces con la crisis de la edad media de los padres, momento en que los adultos hacen un balance de su vida personal, reajustan sus expectativas, surge la necesidad de reelaborar la imagen personal dados los cambios corporales propios de la edad y surge también el dolor por lo no realizado. Todo esto complejiza más aun este tránsito. Es una etapa confusa tanto para los adolescentes como para sus padres, ya que es una oscilación permanente entre ser “grande” y ser niño.
¿Cuál sería una adolescencia normal? ¿Necesariamente tiene que haber una crisis? ¿Cómo apoyar a nuestros hijos en su adolescencia? Éstas y otras preguntas son las que frecuentemente escuchamos tanto de los adolescentes como de los padres. Con el intento de esclarecer estas dudas, se puede hacer referencia a un psicólogo llamado James E. Marcia quien señala que las personas para construir y consolidar su identidad de manera sana, deben pasar por un período de crisis en donde hay un cuestionamiento de sus creencias, aprendizajes, valores e ideas y luego vendría un proceso de pensar y sopesar las alternativas y de tomar un compromiso con lo que se eligió para la vida futura. En palabras simples, para lograr una identidad consolidada, tendría que haber una crisis seguida de un compromiso. Por otro lado, existirían algo así como “pseudoidentidades” en donde por ejemplo, el adolescente sin pasar por una fase de crisis, se comprometería con un estilo de vida propuesto por agentes externos como los padres o el colegio, sin existir un análisis y un cuestionamiento propio. Estarían también quienes no logran salir de una etapa de crisis, “los eternos adolescentes”, donde hay crisis de identidad pero no hay compromiso. Por último y en un nivel de mayor gravedad, se encontrarían aquellos adolescentes en donde no existe ni crisis ni compromiso y por lo tanto no se logra establecer una identidad sólida.
Como padres, no debemos alarmarnos ante la crisis normal y propia de la adolescencia, al contrario apoyar a nuestros hijos a cuestionarse, a que analicen sus alternativas de vida y estar siempre presentes y cercanos para que finalmente se comprometan con quienes quieren ser.

Teresita Vicuña D.

Mayo, 2011


ago 18, 2011 | Categorías: Artículos, Novedades | Comentarios: No hay comentarios

 


Deja un Comentario




bottom